Rafael López del Campo

 

Escultor que nace en  Quebrada Grande el 24 de junio de 1936.  Aromas del Monte Torrecilla, el Cañón San Cristóbal y Las Bocas embalsamaron su espíritu que habría de seguir el rumbo de lo exquisito que sólo existe en las bellas artes.

Creció, sueñó y terminó su educación superior en Barranquitas.  Ingresa a la Escuela Miguel Such, pero al poco tiempo el Instituto de Cultura Puertorriqueña abre los talleres de escultura y gráfica a donde se traslada de inmediato convirtiéndose en discípulo y ayudante del maestro Compostela.  Allí conoce al maestro Homar quien dirige el taller de gráfica y en sus ratos libres aprende la técnica del grabado y la serigrafía.  En estos talleres trabaja y estudia durante cinco años y luego de ser becado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (I.C.P.) se traslada a la Academia de Bellas Artes de Roma, Italia, donde obtiene el título de Profesor de Escultura.  Recibe, además, varios premios incluyendo el premio internacional de escultura en la Feria de Vía Margutta.  Hace su tesis sobre los Santeros y los Santos de Palo de Puerto Rico y expone a la vez en varias colectivas y una personal en la Galería Terzo Mundo.

La nostalgia por la patria lo atrae de regreso y funda su propio taller donde realiza una serie de obras gráficas y escultóricas que son expuestas en el Instituto de Cultura en 1968.  Para esa época realiza varios monumentos tales como el Intendente Ramírez para el edificio de Hacienda en San Juan;  el San Juan Bautista en el Capitolio;  Manuel Elzaburu para el Ateneo Puertorriqueño;  Don Quijote y Sancho para Bayamón y el maestro Betances en Lares.

En 1972 obtuvo el primer premio para la escultura del Ateneo Puertorriqueño por su obra Pedro Albizu Campos.  Comienza en 1972 como profesor en la Escuela de Artes Plásticas y funda en 1973 el Taller de Escultura en Metal y Monumental en dicha escuela, de donde varios discípulos han sido becados a México, Estados Unidos, Italia y actualmente España.  Recientemente realizó dos bustos para la Universidad Católica de Puerto Rico, Don Manuel Pató y Don Carlos A. Mascareña.

Expuso en varias colectivas y continuó como profesor en la Escuela de Artes Plásticas.  Su obra se encuentra en el Museo de Arte de Ponce, Museo de Bellas Artes en San Juan, Escuela de Artes Plásticas y en colectivas en Puerto Rico, Sur América y Europa.

Rafael López del Campo se honró en contribuir a la restauración de su querido pueblo con su hermosa escultura de nuestro patrón San Antonio de Padua, para honra y orgullo nuestro.

Rafael falleció la mañana de sábadol 11 de mayo de 2009.  “Rafael  López del Campo fue y será uno de los maestros de la más importantes de la historia del arte puertorriqueño.  Fue el maestro de la mayoría de nuestros grandes escultores”, señaló Sylvia Villafañe, directora de la galería Petrus.  “Su legado a la plástica será inolvidable y su obra, que gracias al arquitecto Otto Reyes está difundida en Puerto Rico, será el testigo de su inmortalidad”...