Reconocimientos y honores

Algún día no muy lejano el puertorriqueño tendrá que aprender a soñar y a ver visiones para conquistar con su esfuerzo las realidades anheladas. -R. Colón Torres

 

La vida de Don Moncho se rigió por mucho sacrificio, dedicación al estudio y lucha por las metas que se trazó siendo apenas un niño.  Tres grandes amores le encaminaron para lograr y cosechar frutos de incalculable valor.
   

 

La lectura

Don Moncho junto a su maestra de primer grado, Doña Antonia Aponte.
     
          Don Moncho fue un lector voraz toda su vida.  Doña Antonia Aponte, su maestra de primer grado fue la persona que le inculcó el gran amor hacia la lectura.   
     
  La agricultura

        Don Moncho se consideró toda su vida como un agricultor, amante labrador de la tierra.  Ninguno de los cargos que ocupó a lo largo de su vida pudieron opacar su profesión principal:  agricultor de corazón.  Vivió y murió labrando la tierra.

     
  El cooperativismo
        Su filosofía sobre el cooperativismo:  "Para mí el cooperativismo es crecer en fortalecimiento del espíritu.  Es desarrollar en los individuos y en los pueblos una nueva actitud de vivir la vida, elevando al máximo lo bueno y lo humano que hay en el hombre y diríamos hoy, en la mujer también.  Sobre la organización cooperativista nos decía:  Para que produzca frutos esa nueva actitud de vivir la vida, tiene que conducirse a través de una estructura.  Esta estructura la provee el movimiento cooperativo organizado."  La voz de Don Moncho siempre resonará aclamando que nos organicemos como cooperativistas para colaborar unos con otros, en comunidades, centros de trabajo, escuelas y en cualquier lugar del mundo.